miércoles, 12 de diciembre de 2018

Tips para el escritor autoeditado I

Hoy en día, los escritores podemos acceder al mundo de la publicación por diferentes vías. Es útil conocer las diferencias entre ellas para elegir cuál es la que, por sus características y nuestras circunstancias, más nos conviene en un momento determinado. Ana González Duque nos cuenta muy bien este punto, y yo lo resumo a continuación.

Diferencias entre editorial tradicional, coedición y autopublicación
Diferencias entre editorial tradicional, coedición y autopublicación

La primera que se nos viene a la mente es publicar mediante una editorial tradicional. En este caso, se le presenta el manuscrito y ellos invierten en él, realizan el trabajo de edición, maquetación y creación de portada. Ofrecen visibilidad en librerías, no desembolsar dinero en todo el proceso (incluso puede haber ganancias) y, además, se puede aprender mucho con un buen editor. Sin embargo, será difícil que el escritor pueda influir en el proceso, se tendrá que encargar del marketing online igualmente, los libros desaparecen de las librerías después de cierto tiempo sin ventas y el autor solo obtiene un pequeño porcentaje de estas (normalmente, en torno al 10%).

Otra modalidad es la coedición. Una empresa ofrece servicios editoriales y se encarga de la corrección, maquetación, edición de portada, etc. El autor es quien paga dichos servicios. Debemos tener cuidado, pues no todas las empresas que se ofertan para estas tareas responden como nos gustaría. Es un punto que debemos tratar muy bien cuando contratemos los servicios, pues algunas no se encargan de la posterior publicidad y distribución del libro. Tenemos que tener muy claro qué es lo que estamos pagando.

Por otro lado, nos encontramos con la autopublicación. El escritor lleva a cabo todo el proceso en lo que a su libro se refiere: escritura, corrección, maquetación, edición de portada, publicación, marketing, publicidad, etc. Por todo esto, el término más correcto a utilizar es autoedición.

Y es de la AUTOEDICIÓN de que la que os voy a hablar hoy.

Como autora autoeditada, he acumulado una serie de experiencias, aprendizajes y reflexiones que considero muy útil compartir con vosotros. ¿Por qué? Porque la autoedición todavía está sujeta a una serie de estereotipos, prejuicios y clichés. Me gustaría aportar mi granito de arena para ayudar a desmontarlos. En mi entrada de Semana Autopublicados 2017 ya hablé un poco sobre esto, así que hoy me centraré en algunas claves que, bajo mi punto de vista, son importantes.

TIPS PARA ESCRITORES AUTOEDITADOS

CORRECCIÓN DEL TEXTO

Todos estamos de acuerdo en que es una parte bastante más aburrida que la fase creativa de la escritura de la novela. Pero es igual de necesaria. De nada sirve tener entre manos una historia maravillosa si esta presenta incongruencias en la trama, faltas de ortografía, erratas, vulgarismos, etc.

Como autores, debemos realizar un primer barrido (como mínimo) para intentar localizar este tipo de aspectos a mejorar. Además, es conveniente que tengamos varios lectores beta para que nos ayuden con este proceso antes de la publicación. Varios pares de ojos ven más que uno. Si la economía nos lo permite, también podemos contratar un corrector profesional. Es mejor subsanar estos errores antes de que hayan llegado al público.

¿Cuáles son los aspectos que se deben revisar?
  • Corrección ortotipográfica normativa ➤ sintáctica y semántica
    • Si definimos la ortografía como las reglas básicas de la escritura, la ortotipografía se entiende como «el conjunto de reglas por las que se rige la confección de un texto mediante recursos o signos tipográficos».
  • Corrección de estilo ➤ uso de vulgarismos, coletillas, reiteraciones, etc.
  • Corrección de incongruencias ➤ de la trama, temporales, de los personajes, de los giros argumentales, etc.
Es habitual que, a pesar de todos los esfuerzos y revisiones, se siga colando alguna que otra errata maligna. Lo he visto tanto en autoedición como en novelas de editoriales. A mí, por supuesto, me ha pasado. El cerebro tiene la mala costumbre de maquillar estas cosas en nuestra cabeza a la hora de leer. Sin embargo, se nota mucho la diferencia entre un texto que está cuidado y uno que no.



MAQUETACIÓN DEL TEXTO  


Existen programas especializados para darle a nuestros textos el formato de libro, como el InDesign, el Lucidpress e incluso el Microsoft Word, así como otros como el Calibre para darle formato a nuestro ebook.

En esta parte del proceso, deberemos prestar atención a aspectos ortotipográficos como el tipo y cuerpo de la letra, el interlineado, las sangrías, los guiones (en el caso de los diálogos, el correcto es —), las comillas (recordemos que, en España, el tipo de comillas utilizado en los libros es « », no " "), las cursivas, los títulos, las citas textuales, etc.

Además, para un resultado óptimo, es conveniente conocer el mayor número de reglas de maquetación posible. Por ejemplo, que no se debe quedar un punto suelto a principio de línea, o una línea suelta en una hoja, que la paginación impar se coloca a la derecha y la par a la izquierda, etc. Es muy útil dominar matices como qué incluyen las hojas de comienzos de capítulo, las separaciones de sílabas entre el final y comienzo de la siguiente línea o la inclusión de la página de créditos y derechos de autor al principio del libro, entre otros. Existen multitud de buenos manuales online que nos guían en este proceso.

La maquetación, así como la corrección del texto, son pilares fundamentales de nuestra imagen como escritores. Debemos cuidarlas mucho para que no jueguen en nuestra contra.



DISEÑO DE LA PORTADA


¿Habéis escuchado la expresión de «juzgar a un libro por su portada»? No le falta razón. Una de las cosas que más suelen tener en cuenta los lectores a la hora de escoger un libro es precisamente la portada.

No todas las imágenes son idóneas para la confección de la portada. ¿Por qué? Por los derechos de autor. Podemos tener problemas serios si utilizamos una fotografía o ilustración sin permiso expreso del autor. ¿Cómo podemos solucionarlo? Desde realizar nosotros mismos o alguien de confianza la fotografía (en especial, si se tienen cualidades para ello), hasta encargar una ilustración a medida, pasando por el uso de bancos de imágenes libres de derechos (con licencia CC0) o la compra de una imagen en concreto. Siempre y cuando utilicemos cualquiera de estas vías, podremos crear la portada de un modo seguro y a nuestro gusto.

Sabiendo esto, ¿cómo podemos diseñarla?
  • Piensa qué es lo que quieres transmitir. Para ello, es importante que tengas en cuenta el género y el argumento de tu libro.
  • Una portada acorde con el título será más llamativa.
  • Inspírate en las portadas de otras novelas del mismo género que el tuyo. Pero ¡ojo! Nada de copiar. Además de correr el riesgo de que te acusen de plagio, darás una pobre imagen. ¡Sé creativo! Y, sobre todo, demuestra que tu libro no es simplemente uno más del género.
  • Recuerda la importancia de los colores. Una vez más, lo suyo es que vayan acorde con el género. Las combinaciones también son importantes para la legibilidad del título sobre la portada y para que no parezca una composición sin sentido.
  • Apuesta por lo sencillo antes que por lo recargado. Si incluimos demasiados detalles en una portada, es probable que el lector se aturulle. Eso es un punto negativo. Clara, concisa. Atractiva.
  • Utiliza una imagen de alta resolución. Si no es así, la portada aparecerá pixelada en el libro y la sensación que da es pésima.
Al igual que con el resto de elementos del proceso, es recomendable pedir opinión sobre la portada. Puede ser a los mismos lectores beta, pero también a familiares, amigos... ¡Todos los comentarios constructivos son bienvenidos!

Si no te ves preparado para crear la portada ni tienes ningún contacto que lo pueda hacer, siempre puedes contratar a un diseñador o ilustrador si la economía te lo permite.



EL USO DE LAS COMAS


A pesar de haber hablado anteriormente de la corrección, creo que es esencial tratar este punto. En este caso, da igual la vía de publicación que escojamos: puede ser de utilidad para cualquier escritor interesado en optimizar su texto.

Como sabemos, la coma se utiliza para señalar pausas breves en las oraciones. El punto y coma, por su parte, para unir dos oraciones relacionadas entre sí en una sola frase. El punto se emplea para finalizar un enunciado (independientemente de si es seguido o aparte). Cada uno tiene sus propias reglas y especificaciones particulares, que se aprenden en la formación académica y de los que hay espléndidos manuales online.

Estos son temas extensos que podrían dar para sus propias publicaciones individuales, pero sí quería hacer unos breves apuntes al respecto. Y es que, en la autoedición, es muy común encontrarse ciertos ERRORES en el uso de las comas. Veamos algunos de ellos:

Coma entre sujeto y predicado

Muchas veces se incluyen para quizá darle más énfasis o fuerza al sujeto, pero las pausas en los textos no siempre corresponden con las que usamos al hablar. NO se usa la coma entre el sujeto y el predicado. Solo estaría bien empleada si colocamos un complemento o aclaración entre el sujeto y el predicado, o si el sujeto es un compendio de elementos que terminan con un etcétera.
  • El bombero, acudió presto a extinguir el fuego.
  • El bombero acudió presto a extinguir el fuego.
  • El bombero, que sujetaba la manguera con fuerza, acudió presto a extinguir el fuego.
  • El bombero, el policía, el médico, etc., acudieron prestos al lugar de los hechos.


Uso de muchas comas en la misma frase

Hay escritores que infravaloran el uso de signos como el punto, el punto y coma, los guiones o los paréntesis. Una frase no es más culta o de mayor calidad literaria cuanto más enrevesada es, al contrario: complica el entendimiento del lector. Además, el empleo abusivo de comas en una misma oración roba la respiración si se lee en voz alta.

Coma antes de «y» en una enumeración

Si estamos enumerando una serie de palabras, entre la penúltima y la última debemos colocar «y» sin ninguna coma delante.
  • El rojo, el negro, el verde, y el amarillo son los colores que utilizaré en el cuadro.
  • El rojo, el negro, el verde y el amarillo son los colores que utilizaré en el cuadro.
No obstante, existen algunos casos en los que emplear la coma delante de «y» es obligatorio, como cuando equivale a «pero».
  • Me dijo que no quería nada por su cumpleaños, y le regalaré algo de todas formas.


Las comas y los vocativos

Siempre que empleemos un vocativo, es obligatorio colocar la coma detrás. 
  • Sara escúchame.
  • Sara, escúchame.
Además, si no lo hacemos, el significado de la oración puede variar.
  • Luis come con la boca cerrada (estamos explicando que Luis lo hace así).
  • Luis, come con la boca cerrada (le estamos diciendo a Luis que lo haga).

Comas, conjunciones y locuciones

Algunas conjunciones y locuciones deben ir seguidas de comas, como es decir, sin embargo, no obstante, con todo, esto es, por ejemplo, por eso...
  • Hoy he desayunado temprano. Sin embargo, todavía no tengo hambre.
  • El vuelo de mi prima se ha retrasado, es decir, no va a llegar a tiempo para la cena.
Otras expresiones van precedidas de coma (no seguidas, a no ser que se incluya un complemento entre ellas y el resto de la oración). Por ejemplo, pero, aunque, así que, sino...
  • La he llamado por teléfono pero no me lo ha cogido.
  • La he llamado por teléfono pero, no me lo ha cogido. 
  • La he llamado por teléfono, pero no me lo ha cogido.
  • La he llamado por teléfono, pero, a pesar de llevarlo en la mano, no me lo ha cogido.


Comas y espacios

A la hora de elaborar una oración, los espacios se colocan SIEMPRE detrás de la coma, no antes.
  • He decidido que iré a la fiesta,aunque aún no sé si voy a disfrazarme.
  • He decidido que iré a la fiesta , aunque aún no sé si voy a disfrazarme.
  • He decidido que iré a la fiesta ,aunque aún no sé si voy a disfrazarme.
  • He decidido que iré a la fiesta, aunque aún no sé si voy a disfrazarme.



La verdad es que, a pesar de que esta publicación me está quedando bastante larguita, me quedo con las ganas de continuar escribiendo consejos que a mí me resultan muy útiles en todo el proceso de autoedición de mis libros. Por eso, he decidido ir reuniendo más tips en diferentes publicaciones que iré dejando por aquí.

No es nuevo afirmar que un libro autoeditado conlleva una enorme cantidad de esfuerzo para los escritores. Sobre todo, si queremos ofrecerles a los lectores un trabajo de calidad. Esta es la razón por la que no solo autopublicamos, sino que autoeditamos. Es a esto a lo que aspiramos los autoeditados: derribar los mitos en torno a esta alternativa de publicación, no alimentar los estereotipos por ofrecerle al público libros sin ningún tipo de mimo. Si no respetamos nuestras obras, ¿cómo podemos esperar que los lectores lo hagan?


Autoedición debe ser sinónimo de calidad
Antes de publicar un libro, los autoeditados debemos asegurarnos de que ofrecemos contenido de calidad

Una vez escuché a un escritor decir que si está bien visto que los productores financien sus propias películas, que los músicos produzcan sus propios discos... ¿por qué se sigue manteniendo la mala imagen de aquellos que editan sus propios libros? Cambiemos eso. Está en nuestras manos.

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